El rezago educativo entre adultos mayores en Nayarit se ha convertido en un tema de preocupación social y gubernamental. Según datos recientes de instituciones educativas y organismos de estadística, un alto porcentaje de personas de 60 años o más en la entidad no concluyó la educación básica, situación que limita sus oportunidades de desarrollo y acceso a servicios. Autoridades estatales y federales han reconocido que esta brecha obedece a múltiples factores, entre ellos la migración, la marginación social y la falta de políticas de inclusión educativa en décadas pasadas. En comunidades rurales, el analfabetismo sigue siendo una realidad cotidiana para cientos de nayaritas de la tercera edad.
Programas de alfabetización y educación para adultos han intentado revertir esta situación, aunque los retos persisten. La Secretaría de Educación Pública en la entidad reporta que, si bien existen esfuerzos conjuntos con el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), la participación de adultos mayores es limitada. Muchos enfrentan barreras como la falta de transporte, problemas de salud o la necesidad de trabajar para sostenerse, lo que dificulta su asistencia a clases. Además, algunos adultos mayores sienten vergüenza o consideran que ya no es relevante aprender a leer y escribir a su edad, lo que complica la labor de los facilitadores educativos.
La pandemia de COVID-19 profundizó el rezago, pues las clases presenciales se suspendieron y las alternativas digitales fueron poco accesibles para este sector de la población. El acceso a dispositivos electrónicos, internet y habilidades tecnológicas es escaso entre los adultos mayores, agravando la brecha educativa. Ante este panorama, especialistas en gerontología y educación advierten que no atender esta problemática podría tener efectos negativos en la calidad de vida y en la integración social de los adultos mayores, perpetuando ciclos de pobreza y exclusión.
En respuesta a este reto, organizaciones civiles y dependencias de gobierno han lanzado campañas para motivar a los adultos mayores a retomar sus estudios. Talleres en centros comunitarios, alfabetización en espacios públicos y alianzas con universidades locales forman parte de las estrategias implementadas. Sin embargo, el éxito de estas iniciativas depende en gran medida del acompañamiento familiar y comunitario, así como de la capacitación de los instructores para atender las necesidades específicas de este grupo etario. El reto no solo es académico, sino también de sensibilización social.
El rezago educativo en personas adultas mayores no solo representa una deuda histórica, sino también un llamado urgente a replantear las políticas públicas en materia de educación inclusiva. Expertos señalan que garantizar el derecho a la educación durante toda la vida es fundamental para construir una sociedad más equitativa y participativa. En Nayarit, el desafío es mayúsculo, pero existen historias de éxito que demuestran que, con el apoyo adecuado, los adultos mayores pueden aprender a leer, escribir y acceder a nuevos conocimientos, mejorando su autoestima y autonomía. El compromiso de las autoridades y la sociedad civil será clave para cerrar esta brecha en los próximos años.





